15 minutos. El pasado domingo una tormenta de arena cubrió por completo la provincia de Gansu, al noroeste de China, engullendo fábricas y bloques de viviendas con una gigantesca nube de tonos amarillos.
Diversos medios estatales, como el canal CCTV, informaron de varios accidentes de tráfico ocurridos en la zona debido a la poca visibilidad. También señalaron un repunte en los índices de contaminación.
Al mismo tiempo, los meteorólogos pidieron a los ciudadanos que se quedaran en sus hogares y mantuvieran las ventanas cerradas.
Cada primavera China sufre de tormentas de arena de gran tamaño cuando la arena se levanta del desierto de Gobi, al norte del país, y de Mongolia. Esta termina alcanzando localidades lejanas como Shandong, en la costa este del país, y otras zonas del continente asiático.
Las tormentas de arena se agravaron por la desertificación en el país. Por ello China lleva varios años plantando árboles alrededor de Pekín para frenar las tormentas de arena que llegan a la capital.
Pero, a pesar de sus esfuerzos, el pasado mes de marzo la capital de China registró su mayor tormenta de arena en la última década. De igual manera los meteorólogos advirtieron que se pueden esperar más tormentas a lo largo de esta semana.