15 minutos. La estrella del boxeo y senador filipino Manny Pacquiao concurrirá como candidato a presidente en las elecciones de 2022 en Filipinas tras ser nominado en un congreso celebrado este domingo por su partido PDP-Laban.
“Sí, acepto”, dijo Pacquiao, de 42 años, mientras se proyectaban en una pantalla gigante videos de combates del púgil filipino, quien ostenta un récord de 12 títulos mundiales en 8 categorías diferentes.
“Soy un luchador y siempre seré un luchador dentro y fuera del ring. En mi vida nunca me he echado atrás ante una pelea“, afirmó Pacquiao en el discurso retransmitido en Facebook cuando anunció su deseo de ser presidente.
Ganador de títulos en el peso mosca, supergallo, pluma, superpluma, ligero, superligero, wélter y superwélter, también defendió una política sin corrupción. Incluso desafió a quienes dudan de sus aptitudes por su origen humilde y su limitada formación.
“A aquellos que cuestionan mis habilidades: ¿han pasado hambre? ¿han tenido que suplicar dinero a sus vecinos?”, dijo el boxeador, según el diario The Philippine Star.
En su cuenta de Twitter, afirmó que “necesitamos progreso. Necesitamos vencer a la pobreza. Necesitamos que el Gobierno sirva a nuestra gente con integridad, compasión y transparencia. El tiempo es ahora. Estoy listo para enfrentar el desafío del liderazgo”.
I boldly accept the challenge of running as PRESIDENT of the Philippines. We need progress. We need to win against poverty. We need government to serve our people with integrity, compassion and transparency. The time is now. I am ready to rise to the challenge of leadership. 🇵🇭 pic.twitter.com/suN1zFTxyW
— Manny Pacquiao (@MannyPacquiao) September 19, 2021
Trayectoria política
Pacquiao, electo congresista en 2010 y senador en 2016, fue aliado y compañero de partido del presidente filipino Rodrigo Duterte, a quien en junio criticó por no enfrentarse a China en el conflicto diplomático por las disputadas aguas del mar de China Meridional.
Un mes después, el boxeador denunció supuestos casos de corrupción en el programa gubernamental de ayudas por la COVID-19.
Esto provocó una guerra interna en el PDP Laban (Partido Democrático Filipino-Poder del Pueblo) entre la facción que apoya a Pacquiao y la que respalda a Duterte.
En agosto, el bando del PDP Laban que apoya a Duterte nominó a este como candidato a vicepresidente. La legislación filipina impide que los presidentes se presenten a la reelección.
Síntoma de esta ruptura es que las cuentas del partido en Twitter y Facebook están en manos de la facción de Pacquiao, mientras que la página web todavía mantiene la foto de Duterte.
El presidente, un líder autoritario que se ha labrado una reputación de implacable con su sangrienta guerra contra las drogas, tildó a Pacquiao de oportunista por criticarlo ahora después de haberlo apoyado durante 5 años.
Duterte es favorito en las encuestas. Algunos analistas sugieren que podría presentarse con su hija Sara, alcaldesa de la ciudad de Davao, como aspirante a la presidencia.
Pacquiao, quien es idolatrado por millones de filipinos, creó polémica en el pasado. Dijo que se opone a los matrimonios homosexuales por ser un pecado contra Dios y apoya la pena de muerte, no reconocida en Filipinas.