15 minutos. Los talibanes llegaron a las afueras de Kabul, donde el Gobierno afgano reconoció que se produjeron “disparos”, aunque los insurgentes aseguran que no entrarán en la capital por la fuerza y están negociando una transición de poder.
“En varias áreas remotas de Kabul se han escuchado disparos. Las fuerzas de seguridad del país, en coordinación con los socios internacionales, controlan la situación de seguridad en Kabul”, anunció en Twitter la oficina del Palacio Presidencial afgano.
El ministro de Interior en funciones, Abdul Sattar Mirzakwal, aseguró en un mensaje televisado que no se producirá ningún ataque en Kabul y la transición de poder se llevará a cabo de manera pacífica, según recoge el canal local Tolo, y garantizó además a la población que serán protegidos por las fuerzas de seguridad.
La situación es de pánico en la capital, con las autoridades afganas pidiendo a todos los funcionarios que abandonen sus puestos de trabajo y vayan a sus hogares, mientras cierran tiendas y bancos, con el tráfico paralizado por grandes atascos.
Sin ánimos de venganza
Los talibanes, en un comunicado, han pedido a sus combatientes, tras tomar el control de casi la totalidad del país, “no luchar en Kabul” y que permanezcan “en las puertas” de la capital, sin tratar de entrar en la ciudad.
“Dado que la capital Kabul es una ciudad grande y densamente poblada, los muyahidines del Emirato Islámico (como se autodenominan los talibanes) no tienen la intención de entrar en la ciudad por la fuerza o combatir, sino más bien entrar en Kabul pacíficamente”, remarcaron los insurgentes.
Para ello, continuaron, “se están llevando a cabo negociaciones para garantizar que el proceso de transición se complete de manera segura, sin comprometer la vida, la propiedad y el honor de nadie, y sin comprometer la vida de los kabulíes”.
Mientras tanto, insistieron en que el control de la seguridad en Kabul sigue recayendo “en el otro bando”, y recordaron a la población que no tienen “intención de vengarse de nadie”, incluidos los que sirvieron en el Ejército, la Policía o en la Administración: “Están perdonados y a salvo, nadie será objeto de represalias”.
“Todos deben permanecer en su propio país, en su propio hogar, y no intentar salir del país”, sentenciaron.
Y ya suman 28
Los talibanes clamaron este domingo la captura de otras dos capitales provinciales, Bamyam y Maidan Wardak. Con estás ya son 28 de las 34 provincias del país bajo su control. Todo ocurrió en una rápida ofensiva final que en una semana ha logrado mayores logros que en veinte años de guerra.
La ciudad de Bamyan, la capital de la provincia central homónima, “fue conquistada”, y con ello puesta bajo el control insurgente.
Con esta captura, que aún no ha sido confirmada por las autoridades locales, todo quedó en manos de los insurgentes.
A esta se suma la ciudad de Maidan Shahr, la capital de la provincia de Maidan Wardak, también en el centro del país.
El mismo portavoz de los insurgentes afirmó que los combatientes tomaron el control de todas las oficinas gubernamentales regionales.
“El enemigo huyó a Kabul y una gran cantidad de armas, y equipo cayó en manos de los combatientes talibanes”, dijo.