El Vaticano cree que el proyecto de ley contra la homofobia de Italia viola el Concordato y pide revisarlo

Este acuerdo, que regula sus relaciones con el Gobierno, se renovó en 1984 después del que se firmó en 1929, cuando se garantizó su independencia
El Vaticano cree que el proyecto de ley contra la homofobia de Italia viola el Concordato y pide revisarlo

15 minutos. El Vaticano pidió a Italia que revise una serie de puntos del proyecto de ley contra la homofobia porque, a su parecer, viola el Concordato entre ambos Estados. Esta postura es vista por algunos como una intromisión, pero es “agradecida” por la derecha.

“Ciertamente, hay una preocupación para la Santa Sede“. Así lo confirmó en rueda de prensa el prefecto del dicasterio para Laicos, Familia y Vida Kevin Joseph Farrell. Cuando le preguntaron respondió en su idioma, el inglés, midiendo bien sus palabras.

La polémica surgió después de que este martes se supiera que el Estado de la Ciudad del Vaticano solicitó formalmente al Gobierno italiano que revise algunos aspectos de su proyecto de ley contra la homofobia y transfobia que se ultima actualmente en el Senado.

El secretario para las Relaciones con los Estados, monseñor Paul Richard Gallagher, entregó el jueves una carta en la embajada italiana ante la Santa Sede para reclamar esos cambios. Así lo reveló este martes el diario Il Corriere della Sera.

El Vaticano considera que el texto viola algunos puntos claves del Concordato que regula sus relaciones con Italia. El Concordato fue renovado en 1984 después del que se firmó en 1929 con el dictador Benito Mussolini y que garantizó su independencia como país.

Puntos de la discordia

En concreto, la discordia del Vaticano sobre el proyecto de ley contra la homofobia y la transfobia, que impulsa el diputado Alessandro Zan, del Partido Demócrata (PD), surge del segundo artículo del Concordato. Este se refiere a la misión “pastoral, educativa y caritativa” de la Iglesia.

El Concordato, entre otras cosas, reconoce a la Iglesia Católica “la plena libertad de desarrollar su misión” y evangelización. Asimismo, el derecho a ejercer públicamente el culto y ministerio.

Otro de los puntos del artículo, el tercero, “garantiza a los católicos y a sus asociaciones y organizaciones la plena libertad de reunión y de manifestación de pensamiento con palabra, escrita o cualquier otro medio de difusión”.

El proyecto de ley persigue como delito de odio la “discriminación y violencia por motivos basados en el sexo, el género, la orientación sexual, la identidad de género y la discapacidad“. Igual se contempla para casos de racismo, por ejemplo.

En resumidas cuentas, la Iglesia teme que su posición en estos temas puedan ser consideradas delictivas y no una opinión más.

Otro artículo espinoso es el que instaura el 17 de mayo como Día Nacional contra la Homofobia y la Transfobofia. La fecha obligaría a las escuelas, a todas, a organizar eventos de reflexión sobre el tema.

El Vaticano confirmó la noticia en su portal y publicó un artículo en el que se subraya que no pretende impedir la autonomía del Estado italiano. Solo busca “avisar que algunos aspectos de la norma herirían un compromiso” aceptado por ambas partes.

El Vaticano sacude el debate sobre la homofobia

La Conferencia Episcopal italiana normalmente entra en el debate político del país,. Pese a ello, la injerencia sin precedentes del Vaticano en este asunto ha sacudido a la política. Esta se halla enfrascada desde hace meses en una pugna sobre sacar adelante esta norma exigida por los colectivos LGBTI+ y rostros conocidos de la cultura.

El promotor del proyecto de ley, Alessandro Zan, aseguró que el texto “no limita de ninguna manera la libertad de expresión, tampoco la religiosa, y respeta la autonomía de todas las escuelas”.

Por su parte, el líder de su partido, Enrico Letta, pidió esperar a leer el contenido de la carta de la Santa Sede. Sin embargo, se comprometió a aprobar lo que ve como “una norma de civismo”. Mientras, es una “intromisión” para el líder de Sinistra Italiana Nicola Fratoianni.

La derecha, sobre todo la Liga de Matteo Salvini y Hermanos de Italia de Giorgia Meloni, son contrarios a un proyecto de ley que ven como un instrumento ideológico que censuraría su libertad de expresión. Por ello, presentaron otra propuesta legislativa.

Salvini dio las gracias al Vaticano por el “sentido común”. Aunque aseguró su compromiso a luchar contra “toda discriminación y a castigar cualquier violencia”, rechazó que pueda juzgarse “a quienes creen que mamá, papá y familia son el corazón de nuestra sociedad” o a quien niegue la ideología del género en las escuelas.

Y ha tendido la mano a Leta para modificar el proyecto de ley y garantizar derechos al colectivo LGBTI+. “Sin caer en ideologías y censuras y sin invadir el campo de las familias y escuelas”.

¿Una solución?

La influencia de la Iglesia católica en la política italiana es notoria. No obstante, aún se desconoce cómo y si se solucionará este encontronazo entre el pequeño Estado de los papas e Italia. Tampoco se sabe qué efectos tendrá la carta entregada en la embajada.

El último artículo del Concordato establece que en caso de surgir “dificultades de interpretación y de aplicación de sus disposiciones”, la Santa Sede y la República italiana encargarían “la búsqueda de una solución amistosa” a una comisión.

La ministra para la Familia Elena Bonetti consideró la postura del Vaticano como “propio de las relaciones entre Estados”.

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