15 minutos. El ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, comenzó este lunes una visita de dos días a China para escenificar el buen momento de las relaciones entre ambos países y cuadrar estrategias en un momento de crecientes tensiones mutuas con Estados Unidos (EEUU).
Lavrov se reunió a última hora de la tarde con su homólogo chino, Wang Yi, en la ciudad meridional de Guilin. La misma ocurre apenas dos días después de los encontronazos entre Washington y Pekín durante su última reunión en Alaska y de que el presidente estadounidense, Joe Biden, llamara “asesino” a su homólogo ruso, Vladímir Putin, y le acusara de intervenir en las elecciones estadounidenses de noviembre.
Según el diario Global Times, ambas partes se informaron mutuamente sobre el estado de sus respectivas relaciones con EEUU al que instaron a “reflexionar sobre el daño que ha causado a la paz internacional”.
EEUU en la agenda
“Estados Unidos debe parar sus actos intimidatorios, dejar de interferir en los asuntos internos de otros países y dejar de formar grupitos con el objetivo de promover la confrontación”, afirmaron los dos ministros, según informa el Global Times. Agregaron que “todos los países deberían seguir la Carta de Naciones Unidas para fomentar la democratización de las relaciones internacionales”.
Expertos citados por la prensa local indicaron que el encuentro entre Lavrov y Wang “manda el mensaje de que un enfoque duro por parte de EEUU no va a funcionar”, comentó el académico Wu Xinbo al diario South China Morning Post.
Especialistas del periódico Global Times agregaron que en la agenda de ambos está también en cómo tratar con Washington acerca del proceso de paz de Afganistán y Siria, el acuerdo nuclear de Irán o el problema nuclear de la península de Corea.
Por su parte, la portavoz del ministerio chino de Exteriores, Hua Chunying, negó que Pekín haya invitado a Lavrov a cuenta de EEUU. También descartó que acordara organizar esta visita una vez que los diplomáticos chinos terminasen su reunión en Alaska.
“El desarrollo de las relaciones entre China y Rusia no apunta a ningún otro país. No somos como otros países a los que les gusta montar camarillas donde se conspira tácitamente”, aseveró.
Idilio chino-ruso
En su última comparecencia en una rueda de prensa a principios de este mes en Pekín, Wang adelantó que los lazos chino-rusos están unidos “como una montaña”. Agregó que las buenas relaciones entre Pekín y Moscú son “imperativas ante las actuales circunstancias”. Igualmente afirmó que esa asociación supone “un pilar para la paz mundial”.
“El mundo no se puede permitir el lujo de venirse abajo por los conflictos: hay que afrontar juntos los desafíos”, afirmó entonces Wang. Hua, por su parte, destacó este lunes que ambos países “caminan codo con codo y se oponen a la hegemonía y la intimidación”.
El objetivo de ambas potencias es disuadir a otros países de que se abstengan de presionarlas. “No es muy sensato sancionar a Rusia y a China”, zanjó Lavrov en una entrevista conjunta concedida a varios medios de comunicación chinos previa a su llegada a Guilin.
Lavrov aseveró que Pekín y Moscú buscan un orden internacional “justo y democrático que se rija por las interacciones entre los países”.
“Y el modelo de interacción entre Rusia y China está libre de ataduras ideológicas, no está sujeto a oportunismos y no se dirige contra nadie”, dijo el titular de Exteriores ruso.
En ese sentido, es de esperar que renueven por 5 años el Tratado de Buena Vecindad y Cooperación Amistosa que firmaron en 2001, adelantó Lavrov.
Por un mundo “verdaderamente multipolar”
Durante la entrevista, Lavrov arremetió contra Occidente, en particular contra EEUU, por “querer preservar a toda costa su dominio en la economía global y en la política internacional, imponiendo a todos y en todas partes su voluntad”.
Según el jefe de la diplomacia rusa, el mundo atraviesa “cambios complejos”. Dijo que la “creciente influencia de los nuevos centros económicos, financieros y políticos (…) nos llevan a un sistema verdaderamente multipolar”.
En ese sentido, propugnó por “promover el uso de otras divisas al margen del dólar estadounidense”. También plantea “desviarse de sistemas de pago controlados por Occidente” para reducir los riesgos de sanciones.
Según Lavrov, las relaciones entre Moscú y Pekín se encuentran “en su mejor momento de toda la historia”. Considera que su diálogo “mutuamente respetuoso debe servir como ejemplo”.
Tras su visita a China, Lavrov viajará este martes a Corea del Sur, donde permanecerá hasta el próximo día 25.