15 minutos. El balance de muertos relacionados con los disturbios y saqueos masivos ocurridos en Sudáfrica en los últimos días asciende ya a 117 y los arrestos a más de 2.000, según confirmó este jueves el Gobierno sudafricano.
Aunque en esta jornada todavía se reportaron algunos incidentes y la situación es “volátil” en algunas áreas, la ministra sudafricana en funciones de la Presidencia, Khumbudzo Ntshavheni, aseguró en una rueda de prensa que la situación está “más calmada” y que se está logrando restaurar el orden.
La ministra también señaló que hay 12 personas investigadas como presuntos “instigadores” iniciales de esta oleada de violencia. Agregó que uno de ellos ya se encuentra en custodia policial. El Gobierno insiste en que se trata de un “sabotaje económico”. Apunta a que la violencia es orquestada e instigada para desestabilizar el país.
Los medios locales colocan en el centro de las investigaciones a familiares, ex espías y veteranos militarizados afines a Zuma. Además, cuestionan hasta qué punto la influencia del expresidente en la inteligencia sudafricana pudo impactar en la ineficiente respuesta de las fuerzas de seguridad.
El 12 de julio se ofreció un primer balance en el que se hablaba de 6 muertos durante las protestas en Sudáfrica. El estallido es considerado el más grave ocurrido en el país austral desde la conquista de la democracia en 1994.
Detonantes
El encarcelamiento del expresidente Jacob Zuma, quien es adorado por muchos por su imagen de “presidente del pueblo”, detonó las primeras protestas.
La condena de Zuma, de 79 años, a finales de junio, fue por desacato judicial, por haberse negado repetidamente a declarar por corrupción. Aunque se entregó pacíficamente “in extremis” en la noche del 9 de julio, antes había estado insistiendo en que es víctima de una persecución político-judicial. Afirmó que la pena de prisión será para él una “sentencia de muerte” por su edad y su salud.
Sudáfrica es un país con graves problemas de criminalidad general, especialmente en las grandes ciudades. Entre 2019 y 2020, la nación venía registrando una media de 58 asesinatos al día. Asimismo, las cifras de crímenes violentos mantienen una tendencia creciente desde hace una década.
Además de ese factor, la transformación de protestas y estallidos de violencia puntuales en oleadas de saqueos es un fenómeno relativamente frecuente, si bien en menor magnitud que en los pasados días. El último gran precedente fueron los disturbios xenófobos que se vivieron en septiembre 2019 y que dejaron al menos 12 muertos.