15 minutos. El régimen de Nicolás Maduro relanzó la cooperación bilateral con Irán para paliar la falta de combustible en el país con las mayores reservas de crudo del mundo, que viene a agravar la situación humanitaria de la nación suramericana en plena pandemia.
Venezuela atraviesa una grave crisis política, económica y humanitaria que el coronavirus, que ya dejó 311 casos confirmados y una decena de muertos en el país, amenaza con empeorar aún más.
Maduro atribuye la coyuntura económica a las sanciones estadounidenses, que según él hacen casi imposible que Venezuela se abastezca de bienes en el exterior. Lo cierto es que las acciones del Tesoro contra la petrolera rusa Rosneft hicieron que la potencia euroasiática suspenda sus suministros a Venezuela.
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Por tal motivo, regresaron las largas colas a las gasolineras venezolanas para conseguir combustible bajo la mirada de soldados que vigilan que la situación. Mientras, la petrolera estatal, Pdvsa, con una tecnología obsoleta, lucha por mantener sus operaciones.
Alianza estratégica
El nuevo giro de la crisis venezolana acercó a Caracas a un antiguo aliado, Teherán, que se queja igualmente del impacto de las sanciones estadounidenses en su economía.
Irán empezó a enviar componentes y trabajadores para resucitar el sector petrolero de Venezuela e incluso sopesa enviar cargamentos de gasolina.
Maduro y su homólogo iraní, Hasán Rohani, mantuvieron una conversación telefónica en la que ambos reafirmaron sus planes de continuar con la cooperación bilateral.
Desde entonces, técnicos iraníes llegaron al norte de Venezuela para reparar una de las mayores refinerías del mundo, la planta de Pdvsa de Amuay.