15 minutos. La comisión del Senado que investigó la gestión del Gobierno brasileño frente a la pandemia aprobó este martes su informe final, que acusa al presidente, Jair Bolsonaro, de “crímenes contra la humanidad” y otros 8 gravísimos delitos.
El informe, producto de 6 meses de investigación, lo aprobaron por 7 votos frente a 4.
Ahora lo remitirán a la Justicia ordinaria, la Fiscalía, la Corte Suprema y hasta a la Corte Penal Internacional de La Haya, que deberán evaluar si aceptan las denuncias e instauran los correspondientes procesos.
El documento presenta graves acusaciones contra 78 personas, 2 empresas y está encabezado por Bolsonaro, líder de una negacionista ultraderecha que minimizó la gravedad del coronavirus.
A Bolsonaro lo acusan de 9 delitos, todos tipificados en el Código Penal brasileño.
Se trata de crímenes contra la humanidad, infracción de medidas sanitarias, charlatanería médica, incitación al delito, epidemia con resultado de muerte, falsificación de documentos, uso irregular de dinero público, prevaricación y atentados contra la dignidad del cargo.
La lista
La lista de acusados por la errática gestión del Gobierno ante una pandemia que ya mató a más de 606.000 brasileños también incluye a 4 ministros y a 3 hijos del presidente Bolsonaro: el senador Flavio, el diputado Eduardo y el concejal de Río de Janeiro Carlos.
Asimismo, figuran el exministro de Salud y general Eduardo Pazuello y el excanciller Ernesto Araújo
Así como una decena de parlamentarios de ultraderecha, funcionarios, asesores del Gobierno y médicos de un grupo informal de consejeros del mandatario.
El informe también pidió que a Bolsonaro lo suspendan de todas las redes sociales por una masiva difusión de información falsa sobre la pandemia.
Además que la Justicia lo obligue a retractarse de todas las declaraciones en que despreció su gravedad o puso en duda las vacunas.
El grupo comenzó su investigación el pasado 27 de abril, cuando Brasil sumaba unos 391.000 muertos por COVID.
Concluyó su trabajo con la aprobación del informe en momentos en que los decesos pasan de 606.000, cifra que lo mantiene como el tercer país más afectado en el mundo, junto con Estados Unidos y la India.