15 minutos. El Departamento de Educación de Florida aprobó este miércoles extender a la educación secundaria la polémica ley conocida como “No Digas Gay”. La norma prohíbe a los maestros abordar la identidad de género y la orientación sexual y fue la chispa del actual enfrentamiento entre el gobernador Ron DeSantis y el grupo Disney.
La Ley de Derechos de los Padres en la Educación está vigente entre el jardín de infancia y el tercer grado. Ahora, fue ampliada a todo K-12, como se conoce el sistema público de enseñanza hasta secundaria.
La extensión surgió a partir de una propuesta de DeSantis. Con ayuda de la mayoría republicana en el Congreso floridano, el gobernador está implantado un batería de leyes ultraconservadoras en ámbitos como los derechos reproductivos, la inmigración y la posesión y tenencia de armas.
Según la ley, rubricada por el republicano en marzo de 2022, los padres tendrán la posibilidad de presentar demandas judiciales contra el distrito escolar; incluso, podrán recibir una indemnización por daños y perjuicios si incumplen esta disposición.
La Administración de DeSantis presentó la propuesta el mes pasado. Forma parte de la “agresiva agenda” conservadora antes de su presunta candidatura a las elecciones de 2024 para ocupar la Casa Blanca, reseñan medios floridanos.
La ley “No Digas Gay” entrará en vigencia en la escuela secundaria después de un período de notificación de procedimiento que dura un mes, señaló el Departamento de Educación de Florida.
Disney en la escena
La Campaña de Derechos Humanos e Igualdad de Florida (Equality Florida) reaccionó. Dijo que la política “intensificará la censura del Gobierno que se extiende por nuestro estado”. Además, “exacerbará nuestro éxodo de educadores, expulsará a las familias trabajadoras de Florida y estigmatizará y aislará aún más a una población de jóvenes que necesitan nuestro apoyo ahora más que nunca“.
El presidente Joe Biden condenó en su momento esta ley como algo odioso para la comunidad LGBTQ+.
Igualmente, Disney, que tiene sus parques temáticos en Orlando y es uno de los mayores empleadores y donantes políticos del estado, se opuso a la medida.
El gigante del entretenimiento rechazó públicamente la legislación el año pasado. Como castigo, DeSantis presionó a los legisladores para que le dieran el control de un distrito autónomo que Disney supervisaba en las propiedades de sus parques temáticos.