15 minutos. El Tribunal de Moscú comenzó este lunes el juicio a puerta cerrada contra el ciudadano estadounidense Paul Whelan, un exinfante de marina acusado de espionaje, delito que en Rusia se castiga con hasta 20 años de prisión.
“En la audiencia se dio lectura a la acusación. La vista la aplazaron hasta el 20 de abril“, dijo a la agencia rusa Interfax el abogados de Whelan, Vladímir Zherebénkov.
Explicó que su defendido solicitó que lo atendieran médicos de la embajada de Estados Unidos en Moscú, petición sobre la que resolverán los jueces en la próxima sesión.
Según el letrado, Whelan, de 50 años, padece una hernia inguinal, que se le agravó. “Le cuesta ponerse de pie”, explicó Zherebénkov.
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Estados Unidos pidió un juicio justo y transparente para Whelan, que es ciudadano también de Canadá, Irlanda y el Reino Unido.
“Vine a Moscú con la tarea del presidente de EEUU, Donald Trump, de mejorar las relaciones entre Estados Unidos y Rusia, y trabajo en ello. Esto es un problema en nuestra relaciones, es horrible cómo tratan a Paul“, dijo a la prensa el embajador estadounidense en Rusia, John Sullivan.
El diplomático hizo estas declaraciones junto a la sede del tribunal, al que no se le permitió el ingreso.
“Debido a la situación epidemiológica en Moscú la entrada de visitantes al juicio está restringida. Solo pueden entrar los participantes en las vistas”, dijo la portavoz de la instancia judicial moscovita, Uliana Solopova.
Agregó que incluso si no estuvieran en rigor estas restricciones de todos modos nadie que no participe en la vista del juicio a Whelan podría asistir a ella, ya que el proceso es a puerta cerrada, pues los materiales de la causa contienen información clasificada como “alto secreto”.
Whelan fue detenido el 28 de diciembre de 2018 por agentes del Servicio Federal de Seguridad (FSB, antiguo KGB) en un hotel de Moscú por presuntas “actividades de espionaje”, supuestamente a favor de EEUU.
El antiguo infante de marina recibió supuestamente de un conocido un lápiz de memoria que “contenía la lista completa de los trabajadores de un servicio secreto” ruso.
Sin embargo, el propio acusado niega todas las acusaciones y calificó el caso de “secuestro político”.
De hecho, su familia aseguró que Whelan viajó a Moscú para asistir a una boda.