Humo de tubos de escape para cultivar alimentos, ¿un sueño posible?

"Hace años, no pensábamos que pudiéramos tener aire acondicionado en un automóvil", dijo una investigadora de la Universidad de Texas A&M
Humo de tubos de escape para cultivar alimentos, ¿un sueño posible?

15 minutos. Un equipo de la Universidad de Texas A&M cree posible aprovechar el agua y el dióxido de carbono (CO2) del humo de los tubos de escape de los vehículos para ayudar a la industria agrícola a cultivar alimentos.

Maria Barrufet, Elena Castell-Perez y Rosana Moreira, del Departamento de Ingeniería Biológica y Agrícola, escribieron un documento técnico en el que informaron su análisis inicial. Lo publicaron con la esperanza de obtener los fondos necesarios para realizar una investigación formal y multidisciplinaria sobre el proyecto.

Las recientes expansiones en la agricultura urbana de Estados Unidos (EEUU) dependen de los invernaderos industriales. Estos espacios utilizan una atmósfera enriquecida artificialmente con hasta 3 veces la cantidad de CO2 en el aire normal para mejorar la salud de las plantas y las cosechas.

Dichas granjas urbanas se beneficiarían enormemente de una fuente constante de CO2 y agua recuperados y gratuitos. Actualmente, compran y usan más de 2 kilos de CO2 y casi 22 litros de agua para cultivar un poco más de un kilo de producto. Estos números no incluyen el agua y el CO2 necesarios para el procesamiento de alimentos después de la cosecha y la pasteurización en fase densa.

Como una máquina de vapor antigua

En el nuevo dispositivo integrado de aprovechamento del humo de tubos de escape para cultivar alimentos, el calor del motor podría nutrir un sistema orgánico de ciclo Rankine (ORC). Esencialmente, una unidad pequeña y cerrada que contiene una turbina, intercambiadores de calor, condensador y bomba de alimentación.

Funciona como una máquina de vapor antigua, pero en una escala mucho más pequeña. Se necesita mucho menos calor para producir electricidad.

El ORC alimentaría los otros componentes, como un sistema de intercambio de calor, que podría enfriar, comprimir y convertir el gas CO2 en líquido para un almacenamiento más compacto.

“Hace años, no pensábamos que pudiéramos tener aire acondicionado en un automóvil”, dijo Barrufet en un comunicado. “Este es un concepto similar al aire acondicionado que tenemos ahora. De una manera simple, es como ese dispositivo, cabe en espacios reducidos”.

Simulaciones alentadoras

Las simulaciones preliminares son alentadoras.

No se prevé una reducción significativa de la potencia del motor de un automóvil ni un aumento en el uso de combustible.

Cualquier posible corrosión en el sistema de intercambio de calor podría abordarse con el uso de nuevos materiales de revestimiento.

Teóricamente, los propietarios de automóviles podrían entregar cartuchos llenos de CO2 y agua en los centros de recuperación del mismo modo que la gente lleva latas de aluminio y acero hoy en día. También podrían usar el CO2 y el agua en sus propios sistemas de invernadero o dentro de una comunidad, siempre que el CO2 se use de manera responsable y las plantas lo absorbieran por completo.

Sin embargo, quedan preguntas, como qué tamaño deberían tener estos cartuchos, cómo se manejaría el agua -ya que no se puede comprimir- y con qué peso afectaría el CO2 y el agua almacenados el rendimiento del automóvil.

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