15 minutos. Un comunicado en conjunto firmado por los reyes de Holanda y la princesa Beatriz, quien reinó hasta que abdicó en favor de su hijo Guillermo Alejandro, anunció la muerte de la hermana menor de la exsoberana, Christina, quien a los 72 años sucumbió ante un cáncer de huesos. Así Holanda dijo adiós a la princesa Christina
¿Y quién era esta princesa de la casa Orange y Nassau que pocos la conocían?
María Christina, princesa de los Países Bajos, princesa de Orange-Nassau y princesa de Lippe-Biesterfeld nació en el Palacio Soestdijk en Baarn, en provincia de Utrecht, el 18 de febrero de 1947. Era la cuarta hija de la reina Juliana y el príncipe Bernhard, y hermana menor de la princesa Beatriz.
Las otras son las princesas Irene y Margarita, nacidas dentro del matrimonio y sus medias hermanas Alicia Hala de Bielefeld y Alexia Grinda, hijas de Bernhard con dos de sus amantes.
Amor por un plebeyo
En 1975, la princesa Christina se casó con Jorge Guillermo, con quien tuvo tres hijos: Bernardo, Nicolás y Juliana. Desde su matrimonio, que terminó en divorcio en 1996, la princesa Christina ya no estaba en la línea del trono.
Ella vivía entre Estados Unidos, Canadá e Italia, entre otros lugares.
Jorge Pérez Guillermo era cubano de nacimiento y llegó a Estados Unidos como exiliado, de profesión administrador y sin títulos nobiliarios.
La pareja no solicitó el tradicional permiso del parlamento para celebrar la unión, lo que dejó a Christina fuera la línea de sucesión al trono.
Pero tuvo su propio espacio para desarrollarse y lo hizo a través de la música, que utilizó para enseñar a otras personas que al igual que ella sufrían de incapacidad visual.
Christina y Jorge se conocieron cuando ella vivía en Nueva York y enseñaba música y francés en una escuela privada. La gente la conocía como Christina van Oranje. Jorge Guillermo llegó a Estados Unidos en 1960 y en ese momento escribía un libro sobre ópera. Lo que indica que fue la afición por la música lo que los unió.
La boda tuvo lugar en la Catedral de Utrecht y asistieron unos 1.100 invitados, sin embargo no revistió la pompa de las bodas de la realeza

Jorge Guillermo era hijo de un médico y su madre había ocupado el Ministerio de Educación Superior antes de la llegada de Fidel Castro al poder.
Una sanadora el palacio
La ceguera de la princesa se debió a que la reina Juliana contrajo rubeola cuando se encontraba en la espera del nacimiento de su hija menor. Su madre la educó como a una niña normal.
Pero al principio la Reina quiso que su hija se sometiera a múltiples exámenes, según narra un declarante, a fin de que Christina recuperara la visión.
Pero al ver que se agotaban los tratamientos utilizó los servicios de Greet Hofmans, una especie de sanadora, que “curaba” imponiendo las manos.
Los resultados fueron negativos y la curandera salió de palacio.
Dedicación por la música
Christina estudió enseñanza vocal, y en los últimos años, junto con su pasión por el canto y la música, se interesó en las terapias de baile y del sonido.
En los Países Bajos, trabajó con Huizen y Breda en la fundación Visio, donde compartió sus conocimientos sobre las técnicas relacionadas con la danza, el sonido y el contacto físico en apoyo de los ciegos y deficientes visuales.
No se conformó con estudiar música y enseñarla, también grabó dos discos, actuó en algunos conciertos y su voz se escuchó durante los funerales de su padre, el príncipe Bernardo.

La Princesa fue miembro del Comité Asesor de la Competencia Princesa Christina, que lleva su nombre para honrarla, que busca presentar a los niños holandeses la música y alentarlos a desarrollar sus talentos.
Un adiós diferente
Los restos de la princesa Christina se velaron en el Pabellón del Jardín de Fagel en los terrenos del Palacio Noordeinde, donde amigos cercanos y familiares rindieron sus últimos respetos. La cremación se llevó a cabo en privado.
Entre las coronas de flores estaba una de rosas blancas con cinco cintas del mismo color donde aparecían los nombres de sus tres hijos y dos de sus nietas, otra similar llevaba los nombres de los reyes de Holanda y sus hijas.
La tercera era la de sus hermanas. El féretro estaba cubierto por girasoles, un vínculo con uno de los grandes artistas holandeses, Vincent van Gogh.
La princesa Beatriz, a sus 81 años, ha asistido a los funerales de sus padres, Bernard y Juliana en 2004; el de su esposo, Claus von Amsberg, en 2002; el de su segundo hijo, el príncipe Friso, en 2013; y ahora el de su hermana menor.