30 segundos de Mozart para tratar la epilepsia

Los investigadores usaron un electroencefalograma para medir la actividad eléctrica en los cerebros de 16 pacientes adultos resistentes a la medicación
30 segundos de Mozart para tratar la epilepsia

15 minutos. La música de Mozart, en concreto escuchar al menos 30 segundos de la sonata para 2 pianos re mayor (K448), puede ser buena para las personas con epilepsia resistente a la medicación. Así lo indica según un estudio que publica este jueves la revista Scientific Reports.

Escuchar esa sonata de Mozart “puede estar asociado” a picos menos frecuentes de actividad eléctrica vinculados a la epilepsia.

Eso es algo que ya habían indicado estudio previos. Sin embargo, un equipo de la Escuela de Medicina Geisel de Estados Unidos (EEUU) determinó el tiempo mínimo que hay que hacerlo. Asimismo, avanzó una hipótesis sobre los motivos.

Los resultados de la investigación también sugieren que las respuestas emocionales positivas a la K448 pueden contribuir con sus efectos terapéuticos.

El equipo plantea la hipótesis de que escuchar esa sonata durante tan solo 30 segundos puede activar redes cerebrales asociadas a respuestas emocionales positivas a la música y reguladas por el córtex frontal.

La activación de estas redes puede contribuir a la reducción de los picos de actividad eléctrica asociados a la epilepsia. Específicamente, entre los que tienen epilepsia resistente a la medicación.

Actividad theta

Los investigadores usaron un electroencefalograma para medir la actividad eléctrica en los cerebros de 16 adultos con epilepsia resistente a la medicación mientras escuchaban una serie de cortes musicales de 15 o 90 segundos, incluida la K448.

Escuchar entre 30 y 90 segundos la música de Mozart, pero no los otros cortes musicales, se asociaba con una reducción media del 66,5 % en el número de picos de actividad eléctrica relacionados con la epilepsia en todo el cerebro.

El estudio indica que esas reducciones eran mayores en las cortezas frontales izquierda y derecha del cerebro. Ambas zonas están implicadas en la regulación de las respuestas emocionales.

Los investigadores igualmente observaron que cuando los participantes escuchaban el final de secciones largas y repetitivas dentro de la sonata K448, un tipo de actividad eléctrica, conocida como theta, aumentaba en sus cortezas frontales.

Investigaciones anteriores propusieron que la actividad theta puede estar asociada con respuestas emocionales positivas a la música.

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